Todo comenzó hace cinco años.

Pedro tenía 7 años y era el típico chico gordito y grandullón que jugaba al fútbol en el colegio, y siempre estaba escuchando gritos de papas y compañeros diciendo que no corres, no llegas, e improperios de los padres que no quiero ni nombrar.

Un día nos llegó a decir que el fútbol se había terminado y no quiso volver ni jugar con los niños.

Fernanda siempre me hablaba del rugby y que sus amigos en Argentina lo practicaban y la camaradería que tenían y que hacían amigos para toda la vida y yo, iluso, lo veía como un deporte de barbaros.

Un día al salir de un supermercado, vimos un anuncio pegado en una farola en el que hablaba de la escuela de rugby de Alcorcón y aunque era un poco reacio, le llevamos a Santo Domingo.

Nos recibieron como si nos conocieran de toda la vida y Pedro pasó de ser “el maleta” a poder jugar con los chicos como uno más.

La vida de Pedro cambio por completo y la nuestra también.

El comenzó a relacionarse con los chicos y hacer amigos nuevos. Y eso que, por su tamaño, aunque tenía 7 años comenzó a jugar con sub-10. Creo que es el único en el club que ha estado tres años en la misma categoría. Vivimos muchísimos momentos fantásticos e inolvidables. Como su primer campeonato de España que pudo jugar con sub-10 y sub-8 y parecía David contra Goliat.

En octubre del 2016 su vida cambio y Pedro sufrió una grave lesión y el pronóstico fue el peor. Nunca más volvería a poder jugar al rugby.

Nunca tiro la toalla y le prometimos que haríamos todo los posible para que se pudiera cumplir el milagro.

Después de muchísimos problemas y disgustos. Conocimos a un ángel, el Doctor Peñalba, que hizo posible que Pedro después de un año pudiera volver a hacer lo que más le gusta en el mundo, jugar al rugby.

Quiero dar las gracias a los que siempre estuvieron con nosotros con sus ánimos y sus visitas, tan importantes para animar a Pedro en su lucha. Nunca olvidaremos las visitas de Vladi y Alvarito, que no pasaban una semana sin visitar a Pedro y animarle con una suculenta caja de donuts.

Mamen que podemos decir de ella, un cielo. No había día que no estuviera haciendo lo posible y lo no imposible para que todo saliera bien. Podríamos hablar de muchos, Arantxa, Nico, Nati, Pito, Cinthia, Koldo, Javier, Hernán.

Pedro comenzó a entrenar en septiembre con muchísimo miedo y muchos dolores y a jugar en enero. La recuperación para recuperar su forma física está siendo larga y dura, pero hoy puedo decir que ayer mi hijo en Orcasitas volvió a ser un niño feliz.

Volví a ver a ese Chico grandullón, sin miedos, con ganas de jugar luchando con su equipo y rugiendo como un tigre, hasta que el silbato del árbitro indico que el partido había terminado.

Sabemos que aún falta mucho para la recuperación físicamente y psicológica. Pero quiero dar ánimos a los chicos que estén lesionados o puedan estarlo en el futuro y que como hizo Pedro, nunca no hay que tirar la toalla y que siempre sale el sol por muy nublado que veamos el cielo. No solo te recuperaras, sino que te servirá para poder ver que alrededor tuyo siempre hay amigos de verdad que se preocupan por ti cuando estas mal.

Muchas Gracias a la Gran familia del Rugby Alcorcón.

Raúl, Fernanda y Pedrito