Gus Díaz, entrenador del URO Rugby Alcorcón: “El objetivo era hacer un equipo de rugby y se ha conseguido”

Gustavo Díaz, Madrid, 1970, pero criado en el Tiemblo (Ávila) ha finalizado su primera temporada en el club alfarero logrando el objetivo marcado al comienzo de la misma. Una salvación que muchos daban por perdida a mediados de año pero que al final conquistó haciendo buena la frase de “el único lugar donde el éxito viene antes del trabajo es en el diccionario” con una postrimera permanencia después de un final de campaña espectacular. Pasamos unos minutos de rugby con el entrenador tigre para analizar una vez terminada la temporada y de una manera global, la misma.

-¿Que valoración general hace de la temporada que acaba de terminar?

-Muy positiva. El principal objetivo a principio de año era hacer un equipo de rugby. Veníamos de una temporada muy mala en resultados, con un bajón anímico importante y se empezó esta igual. Sin embargo, poco a poco hemos ido creciendo y a final de temporada se puede decir que somos un equipo de rugby y, además, que jugamos muy bien al rugby. Podría ser mejor, cierto, pero con los mimbres que teníamos era complicado plantearse cosas más ambiciosas a un año vista. Ahora bien, si el año que viene estamos igual será el momento de preocuparse seriamente de si estamos haciendo las cosas bien.

-¿Que le ha parecido esta primera temporada como primer entrenador?

-Pues ha tenido de todo. La planificación técnica que hicimos a principio de temporada se ha ido cumpliendo y de esa parte estoy muy satisfecho porque los resultados en este capítulo han sido buenos. Sin embargo, anímicamente hemos parecido una montaña rusa. Quizás presionamos a los jugadores demasiado a principio de temporada y hasta que no descubrimos algo tan fácil como que había que divertirse jugando a lo que nos gusta no logramos salir del pozo en el que nos metimos nosotros solos.

-A principios de año: ¿Cuál fue su primera sensación?

-Pues un poco de miedo y un poco de ansiedad. Después de un año sin entrenar como estuve, tenía mucha ansiedad por volver a entrenar desde cero. Fue muy estresante porque además estuvimos construyendo el referencial de juego a la vez y es un trabajo bastante minucioso y que lleva mucho tiempo. Partía con miedo de no poder afrontar la temporada porque yo venía de un equipo de competición y este año lo planteábamos como formación para meter competición al año que viene, y no sabía si iba a tene la suficiente paciencia. Al final parece que no hemos hecho las cosas tan mal y la temporada que viene se afrontará con mucha más tranquilidad.

-¿Que es lo que más le ha sorprendido?

-Pues como le he dicho antes, yo venía de un equipo de División de Honor B en el que primaba la competición. Preparábamos jugadores para ganar partido y los entrenamientos eran con mucho ritmo y el nivel de exigencia alto. Aquí me costó adaptarme a jugadores muchos de ellos con pocos años de rugby, que no sentían ese afán competitivo y con entrenamientos en los que las cosas no salían tan bien como estaba acostumbrado. Me costó adaptarme, pero poco a poco nos fuimos haciendo los unos a los otros. Quizás me ha sorprendido como con aquellos jugadores hemos conseguido el equipo que tenemos al terminar la temporada. Al principio me costaba imaginar que llegáramos tan lejos.

-¿Y lo que más le ha defraudado?

-Pues que desde el cuerpo técnico no fuimos capaces de obtener un rendimiento adecuado en la primera mitad del campeonato. Quizás presionamos demasiado a los chicos y les exigimos cosas que no nos podían dar todavía. Fue algo tan fácil como una conversación entre nosotros en la que decidimos que debíamos disfrutar y divertirnos jugando la que cambió la manera de enfrentarnos al problema anímico. Y conseguimos remontar al final, pero que tardáramos tanto en reconducir aquello fue realmente frustrante a veces.

-¿Resulta complejo conjugar dos equipos con dos objetivos claramente distintos?

-Puede ser complicado si lo haces tú solo, pero afortunadamente desde el club y el cuerpo técnico hemos sabido repartirnos las tareas y remar todos en la misma dirección. Tengo que decir que todos los entrenadores del equipo sénior masculino hemos estado siempre ahí ayudando y tirando de los dos equipos. Muchas veces cuesta hacer convocatorias porque si tiras para un lado de la manta acabas siempre destapando otra parte. Hemos intentado ser siempre justos y tener muy claro cuáles eran las prioridades en cada momento y en la mayoría de las ocasiones creo que lo hemos logrado. Quizás el principal responsable de que todo haya ido tan bien sea Javi Galache, que desde la Dirección Técnica siempre ha puesto un punto de cordura en todo esto.

-¿Cuál es el siguiente objetivo, para la temporada que viene? ¿Sabe si habrá muchos cambios? Plantilla, cuadro técnico, etc…

-Pues déjeme que termine esta y le digo. La verdad es que cuando Galache me propuso entrenar al equipo hablamos de un proyecto a largo plazo en el que a grandes rasgos tenemos planificados varios años, pero el detalle hay que irlo haciendo año a año y nos tenemos que sentar todavía a cerrar éste antes de afrontar el próximo. Sí le puedo decir que el año que viene intentaremos ser más competitivos a partir de lo construido este año, pero hablar de objetivos concretos es muy prematuro. De personas tampoco le puedo hablar. Me consta que el club tiene muy buena imagen no sólo en Madrid, sino también fuera, y se nos mira como ejemplo de cosas bien hechas, sobre todo a nivel institucional, y eso nos permite ser atractivos para jugadores y entrenadores a la hora de proponerles integrarse en el proyecto, pero como le digo, es muy pronto todavía para hablar de la temporada que viene.

-¿Cuál es su valoración del año a nivel personal?

-Pues este año me ha servido para crecer deportivamente. Siempre se aprenden cosas, pero cuando estás en la base del rugby, y no hablo del rugby social, sino del rugby ambicioso en el que se hacen las cosas bien siempre se aprende. He aprendido a ser mejor entrenador, desde luego, y me veo cada vez más implicado en el club y eso me gusta porque en otros sitios en los que he estado no me han dejado trabajaran a gusto como lo estoy haciendo aquí. Ha sido muy positivo y se podría decir que soy feliz en Alcorcón. Aunque si me juzgo a mí mismo me daría un aprobado raspado. Mi psicólogo te podría decir muchas cosas sobre mi nivel de autoexigencia (risas).

-¿Cuál es el valor más importante en el rugby que ha intentado transmitir a la plantilla?

-Fundamentalmente dos: respeto y equipo. La parte del Club ya la tenían, quizás demasiado dentro con la cosa social. El respeto me parece la piedra angular del rugby. Si se siente respeto por uno mismo por los compañeros, por el equipo, por el club, por el árbitro, por el contrario, por el propio juego, el resto viene rodado.

-¿Por qué respeto?

-Implica trabajo para ser mejor y escuchar para aprender, implica humildad. Es el principal valor de este deporte. Y equipo porque este año el principal objetivo era ese, hacer un equipo. Hemos pasado de un grupo de jugadores más o menos buenos, en los que unos trabajaban con mucha voluntad y otros ponían calidad a chispazos, a construir un proyecto de juego en el que todos sabemos lo que tenemos que hacer y estamos preparados para hacer cualquier rol en todo momento, aunque hagamos más veces aquél más adecuado a nuestras habilidades, y todos sabemos hacia dónde vamos y estamos convencidos del camino a seguir para lograrlo. Se puede decir que hemos terminado el año como un equipo que se respeta a sí mismo, y esa es quizás la mejor conclusión de lo que hemos hecho este año.

-En un club con tanta predisposición para poner motes o apodos todavía no hemos visto que “cuaje” ninguno. ¿De jugador tenía alguno?

-Siempre fui Gus, desde cadete, cuando cadetes éramos los de 15 años. Menos mal que al otro Gus que había aquí ya le habían puesto “cabezón” y no ha habido lugar a confusión.

-¿Qué le diría a la gente para que se anime a bajar a ver rugby?

-Primero que si no entienden pregunten, que no tengan miedo a ver un partido de rugby aunque les parezca imposible de entender. Nuestro deporte parece complicado, pero sabiendo cuatro cosas simples es muy divertido e interesante de ver y cualquiera que esté viendo el partido y que entienda mínimamente estará encantado de ponerle al día. Y luego que se planteen que, si el Mundial de rugby es el tercer evento televisivo deportivo mundial después de las Olimpiadas y el Mundial de fútbol, por algo será. Engancha, sin duda.

-¿Y para que baje a probar y a jugar?

-Pues lo que les digo a los niños cuando hacemos jornadas en los colegios, que si les gusta divertirse, aquí te diviertes como en ningún sitio, sobre todo porque en el rugby nadie es demasiado lento o demasiado gordo o demasiado bajo, aquí caben todos. Y a los padres que, si los traen aquí, sus chicos nunca llegarán a ser Cristiano o Messi, pero serán felices con lo que hacen desde el primer día y harán felices a los que están alrededor, porque en el rugby lo realmente importante es jugarlo con tus amigos, el resto son adornos que se le ponen al pastel.Y si llegan a ser el Cristiano o el Messi del rugby no necesitarán guardaespaldas para salir a tomar algo con los amigos. Aquí no hacen falta esas cosas porque todos somos lo mismo: jugadores de rugby.

Texto: @guspuente11

2017-05-23T16:31:45+00:00

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