Entre el amor y el humor

He visto un artículo en internet que reza como sigue: Un sondeo realizado en Francia demostró que el 26% de los franceses ríen a carcajadas dos o tres veces al día; el 30% son mujeres y el 22% son hombres” Ayuda a curar la depresión, el estrés y la angustia, limpia y ventila los pulmones, mejora la oxigenación del cerebro y el cuerpo en general. Regula el pulso cardiaco, ayuda a trabajar el aparato digestivo y regula el intestino, relaja los músculos tensos, disminuye la producción de hormonas que causan el estrés, disminuye la presión arterial en la sangre y ayuda a quemar calorías, estudios dicen que reír 100 veces es equivalente a hacer 10 minutos de ejercicio aeróbico o hacer 15 minutos de bicicleta. Tiene efectos tranquilizantes y analgésicos; se fortalecen los lazos afectivos, se fortalece el sistema inmunológico ante la ansiedad, potencia la creatividad y la imaginación, incrementa la autoestima y la confianza en uno mismo. Es muy eficaz para eliminar pensamientos y emociones negativos, alivia el insomnio al producir una sana fatiga que el sueño repara con facilidad”.

Ojiplático me he quedado al leerlo, es buenísimo el artículo por falaz y mentiroso, pero me ha hecho pensar tanto que no he pegado ojo en toda la noche y, ahora mismo, me dispongo a introducir mi cerebelo en el congelador del frigorífico, que fundido lo tengo por caliente y perplejo.

Falacia 1: Para empezar; no les basta a los franceses tener la torre Eiffel y a sus grandes equipos de Rugby y Fútbol, sino que se parten la caja de risa día tras día, dos o tres veces por jornada al menos; no importa que sea lunes o acaben de salir de un tanatorio; para cumplir con las estadísticas tienen que descojonarse de continuo; por supuesto no valen sonrisas tibias, complacientes, de compromiso, vaya como al resto de los mortales nos pasa; sino eufóricas, desternillantes, de perder el sentido, de enrojecimiento facial tomatero; la expresión “ morirse de risa” se inventó a la ribera del Sena, dos pescadores en un día de lluvia.

Falacia 2: Vale que a lo mejor las ciencias matemáticas no son mi área más fuerte de conocimiento, pero como tampoco cuento con los dedos para ver las vueltas que me dan al comprar unos filetes rusos, no me cuadra lo que el artículo señala:” el 26% de los franceses ríen a carcajadas dos o tres veces al día; el 30% son mujeres y el 22% son hombres”. Si el 30% de los franceses que se parten el culo de risa son del género femenino y el 22% del masculino, ¿qué especie de ser vivo, distinto del humano se parte la caja hasta perder el sentido y que complete el 48% restante? Hay algunos animales que tienen expresión de hilaridad como el ganso o el chimpancé, pero no valen para el cómputo al no ser clientes objetivos de ser hipotecados; además, no creo que haya tanto bicho en los zoológicos franceses como para cumplir con ese porcentaje. Desde luego, estoy empezando a contar chistes a mi perro y observo ligeras muecas en el can que me indican o que es un cachondo mental o que empieza atisbar lo tonto que soy.

Falacia 3: No creo que haya más mujeres que hombres en el arte de la risa. De inicio, parecería injusto en grado sumo que las mujeres, además de vivir más años, lo pasarais mejor, pero pensándolo bien, desear que así fuera sería un acto de justicia para lo mas bello que la naturaleza ha dado.

Falacia 4: ¿Habéis leído bien las bondades terapéuticas de la risa?; es la leche; no solo es bueno desternillarse para el cuerpo y la mente, sino que adelgaza.

Son claros sus beneficios para la sociedad:

1.- Más payasos y menos terapeutas. Pongamos más circos. No te j…….

2.- Como limpia y ventila los pulmones, para que te vas a comprar una vivienda en la sierra, vuelve a ver el vídeo de la “empanadilla en Móstoles” y te ahorraras una pasta.

3.- Dice el artículo que la risa ayuda a trabajar el aparato digestivo. Pero no nos pasemos de risa a ver si de tanto reír nos vamos a cagar la pata abajo y y el “Roca” se convierte en el centro de nuestro universo.

4.- Dice el artículo también que reírse 100 veces es equivalente a hacer 10 minutos de ejercicio aeróbico o 15 de bicicleta; a ver si nos aclaramos; me encuentro en estos momentos en estado de shock, ¿que para evitar 10 minutos de ejercicio o 15 de bici, hay que reírse a moco tendido nada mas y nada menos que 100 veces?; ¿estamos locos o qué?, ¿100 veces? y se ha quedado tan tranquilo quien ha escrito el artículo. No hay H……os para hacerme reír a mi ni a nadie 100 veces en un día, y si alguien lo consiguiera ¿compensa semejante esfuerzo para evitar que nadie te vea correr en trote cochinero o como te sobresalen las nalgas de sillín? . Si se requiere tanto esfuerzo, ni risas ni sillín, prefiero un buen sillón. Además, reírse 100 veces debe de ser absolutamente insoportable, ya no es que puedas parecer un “gili” todo el día con esas muecas rarísimas y esquizofrénicas que produce la risa, es que tienes que hacerte una iguala con una UVI móvil porque tu corazón no la va a resistir ni de coña.

Falacia 5: Reír alivia el insomnio: o te lo da, depende de la calidad de la payasada. Además no es cierto; si bien la risa disminuye la liberación de cortisol en la corteza de las glándulas suprarrenales, incrementa la adrenalina en su médula y de dopamina en el “núcleo accumbens” y en el “área tegmental ventral” del cerebro, y la vuelta al equilibrio(homeóstasis) de esos neurotransmisores y hormonas no es instantánea sino que lleva un lapso de tiempo prolongado o lo que es lo mismo no pegas ojo por la noche y te duermes en el trabajo por la mañana.

Diría muchas más cosas, pero me falta un poco de creatividad e imaginación, tengo la costumbre de ver el telediario todos los días en vez de ir con mi mujer o mis amigos de cañas y echar unas risas.

Conclusión: reírse a carcajadas no es bueno…………………………es buenísimo, es un indicador del estado subjetivo de bienestar o lo que alguna gente rara define como felicidad.

Una última cosa; os habéis fijado que nuestros chicos en el descanso de los partidos cuando se van a los vestuarios y salen de él no nos dirigen una sola mirada pese a nuestros requiebros, solicitudes, requerimientos, alabanzas y demás cariños que les procuramos. Entre que están concentrados y que se saben fuertes, guapos y protagonistas en esos momentos, olvidan a esos seres tan raros que pese al frio o calor, victorias o derrotas, lesiones o placajes siempre están a su lado. No pasa nada, es desidia momentánea y pasajera que dura el tiempo de un partido. Nos os pedimos aparecer en vuestro perfil, que nos nombréis en las redes sociales, o que paséis un sábado por la tarde en nuestra compañía. Solo una miradita de soslayo, a hurtadillas, como robada, un gesto minúsculo e imperceptible, una sonrisa fugaz y rebelde entre sudor y barro, para los demás imperceptible.

Texto: Tomas padre Sub18