“No hay melé que por bien no venga”. Victoria del URO Rugby Alcorcón ante San Isidro – Fuencarral

Melé Señor”, así de seguro se encontraba Biber -capitán en ese momento por la sustitución de UFO- a menos de siete minutos para que acabara un partido que después de muchos vaivenes se encontraba empatado a treinta y un puntos. A un servidor le pareció raro, pero cierto es que le alivió la seguridad del talona en su reacción ante la pregunta del trencilla. Se formó la melé a cinco metros y cuando el referee permitió la introducción, los tigres empezaron a meter riñones y apretar los dientes hasta que consiguieron recorrer esos cinco metros echando a sus rivales hacia la avenida de Parque de la Paloma. Kaká, en su posición de ocho, no tuvo ni que sacar el oval de la formación y posó el ensayo que daba cinco puntos definitivos a los tigres, más dos con la transformación de Billy. Con esto podría darse por concluida la crónica del domingo. Cierto es que hubo mucho más que contar, pero la importancia de ese momento eclipsa lo anteriormente disputado. Y es que si hace unos meses alguien pensaba que se le podía ganar una melé definitiva a San Isidro en su casa, se le habría tildado de loco. Ayer ocurrió, lo recordaremos mucho tiempo, más aún porque se dio cuando peor lo estaban pasando los tigres: en el final de un partido que tenían en la mano y que se dejaron empatar en la segunda parte.
Un partido con muchos giros pero que en general dejó constancia de la madurez mental de este conjunto llegados a este punto de la temporada. Se empezó perdiendo, en solo tres minutos San Isidro se ponía 7-0. Poco después, el URO aprovechando la superioridad numérica que tuvo del nueve hasta el diecinueve por juego sucio local, reducía la distancia gracias a un ensayo, sin transformación, por parte de Perno. San Isidro seguía a lo suyo y aprovechaba una “caraja” defensiva visitante para duplicar su tanteo, 14-5. Aquí vino el primer giro importante del partido. El URO conseguía zafarse del ritmo de juego local y empezó a dirigir su línea como por estrategia militar. Espectaculares momentos de rugby entre el 10 el 12 y 13 con una transmisión de balón de precisión milimétrica. Con los ensayos de Carlos -partidazo del primer centro que va a más cada semana- y de UFO, el encuentro cogía claro color amarillo. Ese 14-19 fue el acicate que necesitaba este equipo que ha vivido hasta la fecha de contragolpes, juego de contacto y alguna que otra ruptura de Perno. El balón iba teledirigido y pasaba por infinitas manos. Claro caso en el ensayo de Köllmer, que a pesar de correr más de tres cuartos de campo en solitario, el oval había sido desplazado numerosas veces jugando en propia veintidós. Esos enormes treinta minutos de juego fueron culminados por el ensayo de Sherpa y empañados por el Sin Bin a Pito en el último minuto que dejaría con catorce jugadores nueve minutos de la segunda parte.
Con la intención clara que ese 14-31 no fuera enturbiado por el recuerdo del partido de Torrejón, se emprendía el segundo acto. Error, no había pasado ni un minuto y Kölmer perdía un balón en veintidós propia que permitía el primer ensayo de la segunda parte de los de Sangre y Cielo. San Isidro volvió a coger el timón, y San Isidro con el mando es como un líder de secta que poco a poco te va haciendo tuyo y metiéndote en su juego. En el minuto cincuenta y tres y en el sesenta y uno, los locales empataban un encuentro que tenían perdido en el descanso. Enorme “San Isi” que jamás perdió la cara al partido, al igual que el público asistente que le llevó en volandas. Se olvidaron del “kicking game” del primer acto y jugando al contacto metieron el miedo a los tigres. Fue cuando peor estaba la cosa el momento de la “melé mágica”, siete puntos más, final del partido agónico con los treinta jugadores en veintidós alfarera, cinco puntos para los tigres y dos para San Isidro, en concepto de bonus, más que bien merecidos.
Mentalidad feroz de un equipo alcorconero que supo reaccionar al empate y la fuerza del juego de “San Isi”. Las fases estáticas funcionan, muy peleadas las touch y extraordinaria melé. Los puntos del pasado domingo hacen subir a los tigres hasta la quinta posición de la tabla, a una sólo de la linea entre el bien y el mal. La semana que viene hay parón competitivo. Esperemos que estos quince días sirvan para la mentalización necesaria que necesita este tramo definitivo de la temporada.
Texto: @guspuente11
 
2018-02-12T19:04:59+00:00

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