“Todo lo que nos ha dado el Rugby, se lo tendríamos que devolver al Rugby”

​Me llamo Juan Pablo Población Paredes y soy padre de dos rugbiers mellizos que actualmente juegan en Sub8 y aunque todavía tienen 5 años, ya que cumplen 6 en Diciembre, jugarán esta categoría durante los dos próximos años. Ellos son bastante grandes como yo y creo que se adaptarán perfectamente. Llevamos siendo del URO Rugby Alcorcón desde hace un año, y no lo hemos sido antes porque yo nunca hubiera creído que habría una categoría sub6 federada. Ahora este año, hasta hay pre-rugby!!!

Entrando en antecedentes desde siempre me ha gustado el Fútbol Americano, e incluso cuando yo cursaba lo que se llamaba antes COU estuve jugando un año, que posteriormente abandoné para entrar en la Universidad.

Allí, en la Universidad, veía que todos jugaban al Rugby, y a mi particularmente no me atraía en un primer momento jugar, ya que sin protecciones me parecía todo “demasiado bruto”. Hasta que un compañero de facultad (un saludo Angelito) un día me dijo que bajara a jugar. Total, no le costó mucho convencerme para ello.

Me apunté junto a él a jugar con Derecho de la Universidad Complutense, aunque nosotros estábamos haciendo Ingeniería Informática. Necesitaban gente para jugar la liga universitaria, y bajé a ver “que se cocía”, Mi bautizo fue un partido de la liga universitaria, allí es nada…

El lugar de juego era Cantarranas, un campo detrás de Periodismo de la Complutense, un un terreno de tierra que parecía patatal e incluso daba un poco de reparo jugar al principio, con todos esos baches y malas hierbas que proliferaban por doquier. Pero ni corto ni perezoso, me puse en un partido y empecé jugando de segunda línea, ya oliendo el culo de Pilieres y Talonador sin tener pajolera de las reglas de juego.

Me lo pasé tan bien, sin tener ni idea de jugar y recibiendo hostias (perdón por la expresión) de ajenos, algo normal, pero sobre todo de propios cuando hacía algo mal. Luego entendí que hacer las cosas mal puede conllevar lesionar a un contrario.

Pero lo que más me encantó además de que todo el mundo ni rechistaba al árbitro era el compadreo existente con aquellos con los que te habías estado batiendo en el fragor de la batalla del juego, que grandes esos Terceros Tiempos. Sin olvidar otras cosas que aprendí: el respeto al árbitro, los aplausos a la gente que se lesionaba durante el juego por parte de todo el mundo o el pasillo al perdedor.

Durante los años de facultad estuve jugando, e incluso con Derecho ganamos algunas ligas universitarias, pero era algo que no le dábamos importancia, ya que jugábamos para pasarlo bien. Aprendí tantas cosas, me enseñó tanto el rugby, me dio tantos valores, que no solamente se lo recomiendo a cualquiera sino que lo quería que aprendieran mis hijos.

Siempre pongo el ejemplo de que en mi vida me ha venido muy bien, me he dedicado a muchas cosas y he aprendido a respetar siempre al adversario aunque nos estemos partiendo la cara y a separar el campo de juego de todo lo demás. Dentro del terreno a darlo todo, fuera del terreno no merece la pena extrapolarlo ya que seguramente tu rival, con toda probabilidad es una gran persona de la que puedes aprender mucho. Me he dedicado un tiempo de mi vida a la política y ojalá muchos políticos hubieran jugado al rugby, otro gallo nos cantaría.

En aquellos tiempos siempre escuchaba dentro del equipo a un tipo más grande que yo (fíjate que es difícil) unas sabias palabras: “que todo lo que nos ha dado el Rugby, se lo tendríamos que devolver al Rugby”, y dicho y hecho. Cuando me enteré de la existencia del club URO Rugby Alcorcón allí que me fui corriendo a apuntar a mis dos “cabezones”.  Y no podéis imaginar a quien me encontré, si a Koldo, dentro de la directiva del club.

La vida tiene esas cosas.

 

Texto y Fotos: Juan Pablo Población(papa de Sub8)

 

2018-10-07T19:30:50+00:00

2 Comments

  1. Miguel Angel martin 07/10/2018 en 20:25 - Responder

    Rugby, un estilo de vida

  2. Gelu 07/10/2018 en 21:58 - Responder

    Inspirador. Da gusto compartir club con gente así!

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